Malvinas
El 10 de junio de 1829 el gobierno de Buenos Aires, ejercido por Lavalle, creó la comandancia política y militar de Soledad, con jurisdicción en las Islas Malvinas e islas adyacentes al Cabo de Hornos, nombrando como gobernador al alemán Luis Vernet. Este, con su socio Jorge Pacheco, tenían ya concedida por el gobierno de Dorrego la propiedad de parcelas fiscales en las islas y habían reconstruido Puerto Soledad, desde donde coordinaban la concesión del gobierno argentino para explotar el ganado lanar que se criaba en las islas. La Argentina había heredado estos territorios de los españoles, que estuvieron en pacífica posesión de la isla occidental desde que los ingleses se retiraron en 1774. Se incorporaron a las Provincias Unidas independizadas en 1816.
En 1833 los ingleses desalojaron a las autoridades argentinas de la Isla Soledad. Desde entonces, los gobiernos argentinos han reclamado por la usurpación. En 1965, la Organización de las Naciones Unidas incluyó a las Islas Malvinas y demás archipiélagos del Atlántico Sur entre los territorios para los que el Comité de Descolonización debe encontrar una solución. Ha resuelto que los gobiernos la Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte entablen conversaciones, con la asistencia del Secretario general, a fin de resolver la disputa de soberanía. Los gobiernos británicos se han negado sistemáticamente a entablar esas negociaciones. Obtuvieron por la fuerza la ocupación de las Islas y la fuerza es su respaldo para mantenerla. En 1982, el gobierno de facto de la Argentina adhirió de hecho a esta lógica de la fuerza, con la expedición militar a las Islas Malvinas. Luego de la derrota bélica, los gobiernos constitucionales posteriores han insistido en la necesidad de que el Reino Unido, potencia ocupante, obedezca la resolución de Naciones Unidas de acceder a una solución por la vía diplomática. En ese camino, ha obtenido un respaldo renovado de los países de América. En febrero de 2010, la Cumbre de todos los países de América Latina y el Caribe realizada en la ciudad mexicana de Cancún, expresaron la necesidad de que se termine con la ocupación británica. En su discurso en esa reunión, el presidente de Brasil Luis Inacio Lula da Silva fue enfático en la defensa de los derechos argentinos sobre las islas y reclamó a las Naciones Unidas por su falta de compromiso efectivo en la resolución del conflicto. “No es posible que Argentina no se adueñe de Malvinas y que, por el contrario, lo haga un país que está a 14 mil kilómetros de distancia de las islas. ¿Cuál es la razón geográfica, política y económica por la cual Inglaterra está en Malvinas? ¿Cuál es la explicación política de las Naciones Unidas para que no hayan tomado una decisión? Es necesario que empecemos a luchar para que el secretario general de las Naciones Unidas reabra ese debate con mucha fuerza”, aseguró Lula. Además, se preguntó: Cómo es posible que los británicos, que forman parte del Consejo de Seguridad desde el fin de la Segunda Guerra, no cumplan con resoluciones de las Naciones Unidas.
Las críticas del presidente de Brasil adquieren renovado vigor estos días, con el ataque militar de Estados Unidos e Israel a Irán, sin que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas actúe eficazmente para detener la criminal agresión.
Volviendo sobre la cuestión de Malvinas la declaración de presidentes del Mercosur, en su reunión de San Juan, en agosto del año 2010, avanzó en un compromiso regional. : “De conformidad con el derecho internacional, el derecho del mar y las normas nacionales respectivas nos comprometemos a no facilitar las actividades de naves que tengan por fin apoyar de manera directa las actividades en hidrocarburos que afecten los derechos de la República Argentina en su plataforma continental” y acordamos en rechazar “las actividades de exploración de recursos naturales no renovables en la plataforma continental argentina que desarrolla el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda de Norte”.
Es que para los países del sur de América la presencia de Gran Bretaña, explotando petróleo y la riqueza ictícola en la plataforma marina contigua a las islas, afecta los intereses regionales y no sólo de la Argentina. La declaración fue suscrita por los presidentes de los países del Mercosur y de las naciones asociadas Chile y Bolivia.
Siempre – y en particular cuando llega esta fecha del 2 de abril – recordamos con respeto y gratitud a quienes combatieron por la recuperación de las Islas Malvinas y de modo especial a quienes entregaron sus vidas en las islas o en el mar circundante. Ellos lucharon por una causa que nos une a todos los argentinos. Además, reconocemos que el sacrificio de sus vidas tuvo íntima relación con la recuperación de las instituciones democráticas en nuestro país. Para que la causa por la que debieron combatir se alcance por la fuerza de la razón, es importante esta solidaridad de los pueblos de América Latina y el Caribe y la de todos los pueblos que sueñan con un mundo más justo y trabajan por él.

